
Nos revolvía el pelo con cara de contento, enfatizando una supuesta alegría por vernos, sin imaginar que, lejos de conquistarnos, a mi hermano Pablo y a mí ese disfraz nos representaba la pose de un payaso prejubilado por depresión congénita. Y es que nunca logramos reprimir nuestra indignación ni entendimos jamás por qué aquel hombre, que no conocíamos, se había adueñado de mi parte derecha del sofá, del mando, y de la media cama donde antes dormía papá. Una noche Pablo tuvo una idea, y yo le seguí. Mamá desde entonces siempre está llorando, no sé por qué, si al fin ha vuelto todo a la normalidad.
13 comentarios:
Caray, ¿que se hizo con él?. No puede intrigarse más en menos líneas. Perfecto.
José María
no quiero ni pensar en la idea qeu tuvo el pequeñajo... eso de que todo volvio a normalidad y mama siempre llora. Tus textos son microrelatos con una fuerza tal que nos deja la intriga prendida en el cuerpo.
Uffff, madre mía, vaya con el Pablito, qué peligro tiene el muy majo.
Nos quedamos con la duda de cómo se deshizo del intruso, pero creo que eso es lo de menos, lo que querías contar ya lo has hecho, y muy bien por cierto.
pero tía.....!!!!
jajaj, quée???
Perfecto, enganchas que no vea ehhhh jajajajaja
Hablando un poco de todo, siempre vi a los payasos como seres desagradables e irritantes...
Uf ¿qué pasaría? Que cada uno haga lo que quiera con su imaginación... Gracias carmen por dejarnos esos huecos tan magníficos en tus líneas...
Conserva la idea del cuento encadenado, y eso le quita originalidad. Además, se hace previsible.
Conserva la frescura del enigma encadenado, y eso le da originalidad, además no es nada previible.
Ahora en serio, sigue así. No es que nos dejes con la duda... no es que cuentes poco, es que lo cuentas con la maestría de la concreción. Es un arte contar tanto con tan pocas palabras. Das pie a que usemos la imaginación para complementar lo que narras, y para mí eso es muy dificil.
Carmencita,lo bueno si breve...
A mi,criterio un excelente relato
Que forma de sintentizar en pocas palabras una historia, de dejar abierta la puerta a la imaginación, de revolver por dentro, de invitar a la reflexión.
Me encanta amiga...
Un abrazo.
Este minicuento te sacude fuerte al final. Es impactante y espeluznante con ese lenguaje de normalidad.
Felicitaciones.
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