
Creen que es alergia, pero es amor, estoy segura . Lo sé porque de otra manera ya hubiesen surtido efecto los antihistamínicos que me administran, y sin embargo, lejos de mejorar, parece que empeoro por día. Además, esta mañana volví a verlo y noté como se me aliviaban al instante los síntomas, como si solo él fuese mi medicina. Se acercó a mí con ese caminar gallardo y mientras yo hacía lo imposible porque no se oyeran mis latidos, él todo sensualidad me olisqueaba cada una de mis cuevas. A punto estuve de entregarme al amor, pero a dos segundos de desvanecerme, de nuevo nos segó la pasión el maldito tirón de mi correa.
18 comentarios:
WOW precioso me gusto. maldito ese tirón de tu correa. claro que si. para que te interrumpa en esos precisos momentos.
Un abrazo
Saludos fraternos
Que disfrutes tu fin de semana...
Es que llevas una vida de perros hija, pero aún así escribes como los mejores humanos.
José María
Inoportuna correa. Será otro día. Gracias por permitirme entrar. Un abrazo. Volveré.
Creo que deberías poner la solución al final, aunque sea al revés, como en los periódicos.
No vaya a ser que alguno no vea ningún perro y se vaya sin leer los comentarios ajenos...
...que menudos serían los suyos, jejejj.
Sensacional.
Un abrazo.
Hola Carmen:
Pero que originalidad que tienes escribiendo y cuánta verdad en lo que dices, basta cualquier cosita de nada para deshacer una pasión. Yo veo como si esa correa fuera la razón. ¿Ha sido esa tu intención?
Como siempre me ha gustado.
Besos,
Loli
Que buen relato, lleno de pasión pese a ser tan corto. Genial
¡Guauuuu!¡Pobre perra!¡Vida perra!
La próxima vez muerde la correa.
Un ladrido.
Carmen, no leí el título del relato, lo siento, me he equivocado.
Loli.
Ante todo, muchas gracias a todos por vuestros siempre agradables comentarios.
Por otro lado, no te preocues Loli, que el título lo he cambiado yo después. Pensé que así se entendería mejor el texto, no es culpa tuya. De todas maneras Loli, nadie se confunde comentando un texto, ni el título tiene que ser condicionante porque todos y cada uno de nosotros entiende algo distinto en cada lectura. Quizás puede ser que esa correa que se sobreentiende de un perro, pueda ser en realidad una forma de describir otras circunstancias humanas que nos impiden gozar del amor. Cada texto puede tener mil significados, así que no te has equivocado, sino que tu sensibilidad ha hecho profundizar lo que a lo mejor ni la autora puede.
Mil gracias de nuevo, a ti y a todos. Besos y abrazos.
Gracias por venir a mi casa y dejar tu comentario. Un abrazo. Seguiremos viéndonos.
Bonita y original entrada, siempre me gusta lo que escribes, ese tirón inoportuno, ¿identifica a los tirones que da el amor?.
Ya he visto que me has visitado, hace tiempo que no te veía por mi blog, efectivamente, esos besos son inolvidables, sólo se goza de ellos una vez, no se repiten más, porque son únicos.
Un besote de amiga, hasta pronto, volveré a visitarte.
¡¡¡Uauuuuu!!! Geniaaaal. Lo bordas siempre. Por cierto, me cago en las castas de todas las correas que nos achican los horizontes, sean las correas que sean, las exteriores y las que nos atan la neuronas por dentro.
Jaja, me encanta, me encanta. Quedaría genial en el cuadernillo de Amores... No ni ná.
Saluditos.
Que poca consideración la de la correa, que no respeta algo tan sagrado, para perros y humanos, como el amor.
:):)
Abrazos
GGgrrrrrrr, yo al dueño le daba un bocao en er culete y le arrancaba un cacho de pantalón pa que to er mundo viera los carsone con pollitas chiquitinas dibujás en fondo rojo, jijijiji.
Como en todos tus textos, logras que mi corazón de un pequeño brinco, emocionado, nos vemos el miércoles.
diooooooooooo, qué buenooooooo
a cuadros me dejas con el final
cuantas veces habrán pensado eso nuestros perros, zi es que los dueños semos unos corta puntos
jajaja
Ojalá tuviera más tiempo para visitarte todo lo a menudo que me gustaría. Tus microrrelatos están avanzando en todos los sentidos, evolucionan a tu ritmo, un ritmo muy bueno. Un beso, guapísima y sigue así.
Las correas nunca traen nada bueno...pobrecito el que la lleva al cuello y pobrecito quien tira de ella...
Bonita reflexión...a quien no fuera capaz de darse cuenta de algo así, si que habría que darle un tirón de orejas...
Un saludo.
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