
En la puerta había una gorra negra. -“¡¡¿Qué hace esto aquí?!!”, bramó con el tono de desprecio al que me tenía acostumbrada y yo, que no podía desvelar su origen, me encogí de hombros simulando una total ignorancia. De un manotazo insultante la tiro al suelo, sobre la mugre de meses sin barrido y abrió la puerta de nuestra casa, su refugio y mi celda. Aquel volver a empezar era distinto, yo ya no creía sus promesas, él ya ni siquiera prometía, ahora yo no tenía miedo; "Cuando veas mi gorra en tu puerta prepara las maletas, esa noche vendré a por ti". Repetí en silencio una a una sus palabras y sonreí.
6 comentarios:
Perfecto comienzo para una buena novela. ¿Cuando continuará?
de este comienzo puede salir un relato muy interesante.. bueno te he descubierto hoy con tu permiso seguire paseando por tu mundo en movimiento
Un microrrelato excelente. Yo lo encuentro perfecto así, pero siempre se puede continuar, aunque ya sería otra historia.
Pequeño, conciso y preciso. Es maravilloso leerte, aunque a veces duela...
Tus relatos hiperbreves son pequeñas joyitas. No dejes de cultivarlos. Besitos
Ana
Perfecto. Me he imaginado su sonrisa escondida y esperanzada. He oído el palpitar desbocado de su corazón a las ocho de la tarde, poco antes de su liberación. He visto sus espaldas mientras corrían agarrados de la mano, ella con una gorra negra en la otra mano. Perfecto y redondo. Me ha encantado.
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