martes, 19 de abril de 2011

sábado, 2 de abril de 2011

Caracol-hombre en París.


Hubo luna llena en París pero no vi ni un solo hombre lobo, ni uno solo. Ni rastro del Denís rodando por los bares del Bulevar, ni alojado en ningún sucio hostal. Sin embargo, a la otra mañana, encontré las calles de París llenas de caracoles humanos que vivían con todo lo que tenían en la vida a cuestas. Hombres y mujeres caracoles sin más cobijo que su propia concha, arrastrados por el suelo buscando hendiduras de sol que les calentase el alma.


Murió el hombre lobo en París. En París sólo quedan hombres caracoles.