lunes, 11 de mayo de 2009

Carta de Amor en un Edificio en LLamas.

Mi Amor;
Te he esperado cuanto he podido, pero ya es la tercera vez que piden nuestro desalojo. El hueco del ascensor ya es un pozo de flamas, el humo empieza a inundar el pasillo y a infiltrarse por debajo de la puerta, tengo que irme.
Ojalá pudieras leer esta carta, sólo saber que estaré de alguna manera contigo en los últimos momentos me aligera la carga de este injusto final.
Quiero que al menos estas letras te hagan la compañía que yo, por primera vez te he negado y te recuerden, en todo momento, lo especial que siempre has sido para mí.

Espero que me entiendas y puedas perdonar mi cobardía, solo Dios sabe que lo he intentado de todas maneras, casi caigo la puerta del baño a golpes y tú sólo me has respondido con un desesperante “ ya voy”. Me marcho cargando con el peso de la culpa por no convencerte de que para desalojar el edificio no necesitabas retocarte.


Siempre tuyo;

Carls Sonazo.

9 comentarios:

Víctor Crespo Camino dijo...

Aunque parece mentira, hay casos como este. En una ocasión vi un documental en el que se presentaba un centro comercial en llamas en una de las secciones del mismo. La gente hacía caso omiso y seguía con sus compras como si nada, seguros de que nada iba a pasar. El fuego, claro está, avanzó rápidamente y sucedió lo que tenía que suceder.
Creo que lo único que me podría retener ante una situación como esta que planteas es que en ese mismo instante estuviese teniendo un orgasmo...jejejeje.
Tu relato empieza como algo serio y con gran carga dramática (la foto del edificio en llamas ayuda) y termina por ser algo tremendamente cómico. Supongo que es una invitación a ver los problemas de ese modo.
Al final, dentro de 1.000.000 de años el sufrimiento no habrá valido para nada.
Un beso

genialsiempre dijo...

Creo que algo parecido sucedió en el incendio del edificio Windsor en Madrid, hay rumorología de que había una pareja en pleno cometido, que son las imágnes borrosas que se ven. Y es que cuando el ardor se desboca...¿que importa un incendio?.
Tu relato tan bueno como siempre.

José María

Raquelilla dijo...

Es verdaderamente real cómo estas situaciones se dan en situaciones límite; ayer ví una película basada en los chavales que protagonizaron la masacre en el instituto Norteamericano de Collombine, antes de que entraran en el edificio advirtieron a uno de sus mejores amigos que se alejara de allí, y éste lo que hizo fue comenzar a alertar a todo el que entraba...muy pocos le hicieron caso. Tu relato es más real de lo que parece, me ha gustado mucho.
Ra

Pedro dijo...

El nombre de ese tipo me suena de algo; es evidente que se salvó... y no sólo del incendio.
Muy bueno, Carmen, eres única creando estas situaciones tragicómicas.

Un saludo.

tangai dijo...

Si es que la que es coqueta, es coqueta... o coqueto. Hay que estár presentable siempre... ¿y si el bombero cachas la coge en brazos y no lleva rimel?, ¡por Dios qué horror! ja,ja.

Radamanth dijo...

a veces somos incosncientes del peligro... y aguantamos en situaciones limite, este ha comenzado con gran seriedad y al final me ha provocado una sonrisa, porque para morir y de esa forma no hacia falta tanto retoque... el nombre de firmante, marido o amante de la susodicha del baño, tremendamente comico. Como siempre me dejas un buen sabor de boca con tus microrelatos

Tomasson dijo...

jajajajaja, brillante derroche de ingenio aunque no será nada para una mente como la tuya, buenísimo, como siempre- Un beso

Equilibrista dijo...

este es muy bueno carmen, divertido y con una carga de realidad, y tu humor pícaro, ingenioso y sorprendente, claro...

lo leíste en clase, pero me ha gustado recordarlo

besos

TriniReina dijo...

Gracias. Tú si lo has entendido. Ha sido un trabajo para clase sobre las onomatopeyas, y lo he hecho con algo de ironía para mi profe:)

Abrazos