jueves, 29 de octubre de 2009

El secuestro de la Justicia


Tres años atrás, aquel malnacido que simuló ser un ginecólogo distinguido, me había entregado el feto en una botella de plástico sin gollete como si de un vaso canopo se tratara, asegurándome que no pudo hacer nada por salvar a la criatura. Dos días después moriría la madre.

Ahora, al fin, estaba sentado en el banquillo de acusados. Mientras su abogado lenguaraz versaba sobre la inviabilidad de que el hecho se debiera a una negligencia médica, el asesino de mi media vida se hurgaba las uñas como si aquello no fuese con él.

El jucio fue corto y tupido, cargado de gestos cómplices ajenos a mí y en unos quince minutos de reloj, la resolución del juez cayó incómoda como chinchetas sobre cesped: "Inocente"

Abandonó la sala jactándose por su suerte e insultándome con el gesto inequívoco del triunfo, sin imaginar que yo, desde hacía unos minutos ya acariciaba el frío metal de mi pistola.

34 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

WOW excelente final.. con el sello estupendo de la justicia misma del porvenir..

Excelente

Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre...

genialsiempre dijo...

Me gusta esa forma de administrar justicia, pues al final es la que tendremos que usar ya que la otra no lo hace. Como siempre, espléndido relato

José María

Anatxu dijo...

Genial y brutal, como siempre. Que poder de expresión y que manera de manejas la imaginación, Carmen. Te vas creciendo con el tiempo.
El final no me gusta. JAMÁS LA VIOLENCIA arregla nada ni nos devuelve a los que queremos.
Así va el mundo, con gente que piensa que el final era el merecido.
besitos, guapa¡¡¡¡¡

Pedro dijo...

Opino como Ana, aunque no sé como respondería yo ante semejante injusticia, aparte del monumental cabreo.
El relato, como acostumbras, lo has bordao.

Besos.

VCC Dialogotomía dijo...

Very güel expresado. Además he aprendido algunas palabras que desconocía.

Yo me debato entre la justicia del hombre herido e injustamente tratado y la justicia de la ley. Tengo una gran amiga que es gestora procesal y cuando me oye hablar de la justicia del ojo por ojo, se pone mala y me vierte encima toda la moral del correcto proceder, acorde a la ley.

En fin, las pasiones son las pasiones y a veces deseamos actuar de forma frenética y movidos por la venganza.
Puede que el ginecólogo merezca el disparo en la cabeza, pero también habrá otros que opinen lo mismo porque tú les has rallado el coche sin querer y apliquen esa misma justicia.
En fin...
Voy a ver si me liquido a mi vecino de al lado, que el hijo de puta no deja de joderme.

Besos

VCC Dialogotomía dijo...

Se me olvidaba un apunte.
Lo hablado anteriormente me recuerda al libro "Critón o el deber del ciudadano" de Platón.

Sócrates había sido encerrado en la cárcel por corromper a la juventud con sus enseñanzas, según la ley imperante entonces. Critón, su amigo, le animaba a librarse de la cárcel mediante cierto ardides. Sócrates se negaba a ello, puesto que él había decidido vivir en una sociedad regulada por unas leyes que había que respetar. Si las leyes le beneficiaban, también entendía que le podían perjudicar en algún momento. Así él aceptaba el hecho de vivir acorde a la ley con todas sus consecuencias.

Le habían condenado, aunque injustamente, pero así era la ley, a la cual él se sometía y por tanto no pretendía eludir sus consecuencias negativas.

Lo que no me cuadra mucho es que el muy mamón, al final se suicida en la cárcel con la cicuta.
Al final, esto es como eludir la prisión...
Si alguien lo ha leído recientemente, que me corrija, pues yo lo ley hace muchos años.

Saludos, sufridos pensantes.

María Dolores dijo...

Extraordinario Carmen.

Por lo demás no tengo nada que añadir a lo que dice José María.

Besos,

Loli.

Tomasson dijo...

aunque sea un relato, es esa la injusticia que sufrimos unos y gozan otros, quizás el "frío metal" ponga a cada uno en su sitio, en el de la justicia sin vendas en sus ojos ni bolsas en sus manos. Un beso

Jose Ramon dijo...

Bonito final.
A la justicia se le olvido hacer justicia como siempre

Anatxu dijo...

Dios santo, que leen mis ojos.....
matemos entonces a las mujeres que abortan y matemos de un disparo a los hombres que violan y a los que roban, o mejor, los colgamos de la plaza de España, para que todos aprendan y no lo hagan más.

Pero eso no nos hará menos desdichados ni hará que el dolor de perder a un ser querido sea menor.
Por que nadie mata al hijoputa del juez.????De ese ni habeis hablado. Ahhhh,claro, es el juez.
Que hipocresía.
Muerto el perro se acabó la rabia.
Veo que todavía quedan resto de ese fascismo por este, mi mundo.

Buscador de buscadores dijo...

Genial Carmen.

Permíteme una reflexión propia, un tanto enrevesada.

No creo en la justicia, aunque es lo que hay y por supuesto, no creo en la violencia.
Pienso que en esta vida, todo se paga, y encontré la explicación: toda la negatividad de nuestros actos, nos acompañará siempre, mientras no haya una actitud clara de arrepentimiento. La permanencia en nuestra mente de las ideas (erróneas) que nos llevaron a estos actos, son totalmente incompatibles con la comprensión de la verdad, único entendimiento que puede llevarnos a la felicidad.

Gracias por hacerme pensar y un abrazo.

PD. Si lees mi relato en 'clave mental' verás que la terrorífica realidad interior supera a la ficción. Al fin y al cabo, todo se cuece en la cocina... ;)

Carmen dijo...

Bueno bueno bueno...en primer lugar, por si queda lugar a dudas, esto no es más que un relato, parido de la imaginación salvaje de la que suscribe, que cree más interesante terminarlo con la venganza del protagonista, por poco ético que sea, que aceptando la injusticia y yéndose a su casa después del juicio a ver el telediario con su vaso canopo en las manos.

Por otra parte, Ana, creo que tu actitud es un poquito radical. Lo de "bonito final", seguro que significa "sorprendente final" o algo similar, y no el "estoy de acuerdo con que nos matemos todos y yo habría hecho lo mismo que el protagonista" que tú has entendido. Estoy muy segura de que ninguna de las personas que me hacen sus comentarios se pueden ni deben tachar de facistas.

Yo también tengo mis ideas e ideales muy claros, y sé discernir perfectamente entre lo que es ético, cívico y humano y lo que no, pero también mi capacidad de entendimiento me permite comprender que quizás lo que hoy pienso no es más que el resultado de mi educación y mis vivencias, pero que si me hubiese tocado vivir otra vida, y en este caso, si llevara a mis espaldas la muerte injusta de un hijo, a lo mejor no me sería tan fácil ser tan ética, cívica y humana.

Haya paz amigos, haya paz. Besitos para todos.

Anatxu dijo...

Querida amiga Carmen...
con todo el cariño que te tengo, que ya lo sabes, te digo que ciertos aspectos de la vida no los paso ni en tus relatos, que son maravillosos y también lo sabes por que te lo digo cada vez que te veo.
Como, por desgracia, he crecido conociendo la violencia muy de cerca (sin equivocaciones, que mis padres eran maravillosos pero tenía una amiga muy cercana) y de mayor también he tenido la oportunidad de verla cerca...como he visto los ojos muertos llenos de moratones de una mujer enamorada, como he tenido que mirar siempre debajo de el coche familiar cada vez que marchábamos de vieje por si tenía una bomba pegada en los bajos, como crecí sin poder abrir el buzón de mi casa, como,como,como....
Por supuesto que no acepto eso en ningún momento. Y claro que tacho(sin señalar a nadie) de resto fascista a la gente que diga que ese final es el que se merecía.
Pero lo que más me llama la atención es que nadie ha señalado al juez como posible causante del daño ya que es él el que no ha ejecutado su poder poniendo la ley en su sitio.
Todo es posible y todos somos capaces de hacer algo si las circunstancias nos obligan.
El ojo por ojo nunca nos llevará a buen puerto ....
Te lo aseguro...el perdón es una virtud hermosa del ser humano y hace de él un ser inmenso.
Gracias a ti por tu paciencia.
Besitos

Carmen dijo...

Amiga Ana; sabes que el cariño es recíproco, y sé que este cambio de pareceres no es más que eso y no va a traspasar las fronteras del blog, pero tengo que hacerte unas puntualizaciones.;
Que hayas visto los ojos muertos llenos de moratones de una mujer enamorada, que tuvieras que revisar los bajos del coche y los buzones por miedo a un atentado, no es más que una consecuencia de la INTOLERENCIA y el RADICALISMO de la gente, que son los pilares básicos donde se asienta la violencia. De la violencia que hablo en mi relato, del ojo por ojo y diente por diente por supuesto que estoy totalmente en contra, como lo estoy de cualquier tipo de violencia, pero como dije en mi anterior comentario, no puedo poner las manos en fuego asegurando que tomaría una actitud ante una determinada circunstancia cuando todavía (y espero que nunca) me he enfrentado a esa circunstancia. En resumen, que por muy en contra que esté de la justicia por la mano, no te puedo prometer hoy, que mañana no querré matar al que me mata un hijo. Como tú misma has dicho, todo es posible y todos somos capaces de hacer algo si las circunstancias nos obligan.
Lo que comentas de no señalar al juez, no es más que el hecho de no personalizar y centrarnos en lo que realmente representa, la justicia.
Ya sé, Ana, ya sé que el perdón nos hace libres, y nos alimenta el alma, así que espero tu indulgencia hacia mis relatos, porque de todos es sabido que los finales violentos, maltratadores, injustos, cruentos y asesinos son mis preferidos, jaja.
Ten buen fin de semana, un besote.

Anatxu dijo...

Nunca he criticado tu relato. Como tal, es pura imaginación y es un placer la tuya.
Solo me he asombrado por los comentarios que ese relato a suscitado, a esos a los que hago réplica.
Solo a esos.
Besitos, guapa

Anatxu dijo...

Perdón por esa "a" sin "h", que se me ha escapado el dedito...jejejeje

KUBAN dijo...

La pistola tendrá que encargarse de hacer justicia. Magnífico en su totalidad. Un abrazo.

Tomasson dijo...

Pues no Anatxu, no soy fascista, todo lo contrario porque el fascismo lo que engendra son personas que no son capaces de digerir los comentarios de cualquier relato, ni dejar decir lo que a uno le plazca sin tener que estar tachado de tal o de cual.Más fascista me parece tu acción que la del hecho de comentar un buenísimo relato y además, digo lo que me da la gana y si no te gusta pues no lo leas, limítate al relato que es buenísimo, tan bueno como la intención de la escritora de hacernos pasar un buen rato con un buenísimo relato.

Geles Calderón dijo...

¡Haya paz!
El relato "engancha", y eso es señal inequívoca de que interesa en contenido y forma...

Buen trabajo, amiga.

Saludos.

Felipe Sérvulo dijo...

Buen relato. Me gusta.

genialsiempre dijo...

Para aclarar malentendidos: Me sigue pareciendo un espléndido final para un gran relato.
Todo el que se meta en otros barros es que quiere sacar punta a la buena literatura, y eso, por mucho que se lo proponga, no lo va a conseguir.

Besitos


José María

La sonrisa de Hiperión dijo...

pero la justicia existe??? desde cuando??


saludos y un abrazo.

Anónimo dijo...

Incogruente, desde hace mucho para
accedera a las salas de justicias
hay que pasar por el arco de seguri
dad que detecta cualquier cosa meta
lica que llevemos encima.
Para últimar un final de historia
efectivo no basta con un contraste
epatante como es el caso que nos
ocupa sino que hay que perfilar los
"flecos" de la historia para que
esta encaje y sea minimamente cohe-
rente y no solo efectistas como es
la que, lo siento, has construido.

Carmen dijo...

Sr/a anónimo/a, esto es un relato, y como tal, ficticio, no una noticia del telediario. Para leer literatura, o lo que pretenda parecérsele, hace falta armarse de mucha imaginación. Por otro lado, en la vida real, siempre han habido detectores en los aeropuertos, por poner un ejemplo, y sin embargo se han sucedido atentados, no es imposible burlar la seguridad.

Por último, me interesa mucho el apunte sobre la forma más efectiva de finalizar un relato y perfilar flecos, me encantaría que pudiera ponerse en contacto conmigo, estoy segura de que sus consejos me pueden ayudar a hacerlo mejor. Mi dirección de correos es mgpicardo@hotmail.com

Por supuesto podría seguir manteniendo su anonimato, pero estaría muy bien que las críticas negativas-construcctivas también estuvieras rubricadas.

Un saludo.

Carmen dijo...

Por cierto, también es incongruente entregar un feto en una botella de plástico sin gollete...

Marta Alicia Pereyra Buffaz dijo...

Carmen, una historia impactante y con un clima policial y de violencia.

Felicitaciones porque tu policial negro está logradísimo. A mí me gustaría hacer algo semejante... ya voy a ver qué invento.

Besos.

Marta Alicia Pereyra Buffaz dijo...

Anónimo, creo que sabe del tema. Yo me trago la historia de un bocado como ficción pura.
Sí, tenemos que tener en cuenta otros detalles de la realidad. Por otra parte, es verdad tu argumento, Carmen: muchas armas no son detectadas.

¡Qué buena polémica se hizo, Carmen!

Besos.

Anatxu dijo...

Tengo que pediros disculpas públicas. A ti, Carmen, la primera por generar este conflicto.
Ya sabeis los que me conoceis que no soy persona de juzgar a otros.
Con mis comentarios sólo quise suscitar dudas sobre nuestros comportamientos ante situaciones que de forma razonada deberíamos solventar.
A los que os habeis dado por aludidos os pido disculpas indirectamente ya que a la mayoría de vosotros no os conozco. Siento mucho este mal entendido y espero que no se repita por lo que a mi respecta.
Carmen, gracias de nuevo por remover en mí sensaciones. Espero que aceptes mis disculpas.
besos de corazón.

DEMOFILA dijo...

Hola, Carmen, bonita historia, me recuerda a un caso ocurrido en Italia, no sé si lo conoces, en el juicio, una madre, cuando declararon inocente al violador de su hija, mató al inculpado, delante de todo el jurado y con la sala llena, con una pistola que sacó del bolso, hizo justicia por su propia mano, porque ¿donde está la justicia, que deja libres a estos criminales?.
Como ves, tu historia es un caso que no solo puede pasar, sino que realmente ha pasado.
Gracias por tu bonito comentario a mi poesía, creo que para hacer poesías de amor y de pasión, el cerebro no debe tener censura, deben ser plenas y directas, que lleguen al corazón.
Te dejo un beso, con todo mi cariño.

Anónimo dijo...

AYYYYY mis niñas. Ana y Carmen son geniales escribiendo cada una con su estilo propio, y geniales como personas también, a las dos las aprecio mucho. El relato es muy bueno Carmen, yo no sé que seríamos capaces de hacer en momentos de ofuscación, pero.... en fin, aboguemos por la paz, pase lo que pase.

Eva

Alinando dijo...

...snif...

Eva T dijo...

Ojalá uno pudiera controlar que lo que piensa y lo que siente fueran siempre lo mismo. Es un relato, Carmen, pero por ello es vida, y habla y padece y tiene su propia opinión. No precisa defensa. La pistola estaba ahí,estoy contigo.

Raquelilla dijo...

Ya se sabe, el que dispara el último...

Cele dijo...

Impresionante. Es posible que el dorlo en un momento determinado te lleve a tener una actitud asi, y la verdad es que la justicia, no es igual para todos, depende del dinero que tengas para defenderte o de los intereses que representes. Es la impresion que me da ultimamente, pero tomarse la justicia por la mano, tambien es un arma de doble filo. Esto es una reflexion despues de haber leido tu historia. Un abrazo