miércoles, 8 de septiembre de 2010

También son amores



Rodolfo hablaba a veces, pero yo sólo lo entendía cuando soplaba viento de poniente.
Le llamé Rodolfo por un tío mío que tenía la piel casi tan verdosa como él, y tres veces al día, le llevaba al sitio donde le encontré, un termo de leche caliente con migajones. Supe que su familia vivía en el llano de detrás del pabellón, oculta entre matojos, pero nunca le pregunté por ella ni por su vida ni le conté de las mías, en cambio compartimos días con sus horas, confidencias y el tablero del parchís.

Una noche de poniente se despidió con la certeza de no volver, y yo desanduve el camino como si llevara todos los migajones pegados en la garganta y el Pacífico en el lagrimal, sin imaginar que Rodolfo se presentaría en casa al otro día, a la hora aciaga de las visitas.

Mi vecina de la derecha, que siempre tiene cuatro de sus siete orejas pegadas a mi pared, preguntó en portería quien era ese tipo raro que paraba con su vecina de la izquierda, pero al parecer, para martirio de su curiosidad y alivio de mi zozobra, nadie le vio entrar.

Aquella misma tarde en el noticiero de las tres cuatro chiquillos frenéticos aseguraban haber visto un platillo volante aparecer por encima del pabellón y alejarse a una velocidad inhumana.
-"Rodolfo, ¿cuánto te quedas?”,
-"Serán sólo unos días", -me dijo, pero yo ya sabía que se quedaría a vivir.

14 comentarios:

tangai dijo...

¡Carmen, genial la entrada!
Buenísima. Me ha encantado.
Un abrazo.

genialsiempre dijo...

Muy bien Carmne, pero este Rodolfo ¿es ocasional o es el principio de algo?. En cualquier caso es muy bueno

Escuela de Letras Libres dijo...

!!no s eiba a quedar!!!Fita

Equilibrista dijo...

¿Mejor adoptamos?

Pedro dijo...

Bienvenidos Rodolfo a este planeta y a tu vuelta al mundillo de las letras. Ya echábamos de menos estos microrrelatos tuyos tan ingeniosos.

Besos.

Jose Ramon dijo...

Muy bueno, JJ Benitez se queda en mantillas

Dani7 dijo...

Buen empiece, de expediente x.

Sigue escribiendo por favor.

DEMOFILA dijo...

Muy buena entrada, ¿donde se iba a quedar si no?, tu entrada se parece a la serie de expediente x, bienvenido Rodolfo a tu casa.
Hola Carmen, gracías por tus palabras a mi entrada, llevas razón en lo que dices, depués de tantos años de convivencia no debiera ser necesario demostrar un cariño que se demuestra con ellos, pero a veces hay que decir te quiero para que la otra persona no crea que has dejado de querelo por no decirlo, eso depende de la persona con quien convivas.
Te dejo un beso muy grande, hasta pronto, querida amiga.

Ana Márquez dijo...

Me he escoromoñao de risa con lo de la vecina de siete orejas, jajaja :-D

Un microrrelato de factura impecable, niña. Como siempre. Qué dulce tu alien :-) no será pariente del de la peli. Un besazo.

Buscador de buscadores dijo...

Es curioso, Rodolfo se parece al amor...

Extraño a primera vista, imprevisible (o tal vez mentiroso), pero generoso...

Jajaja, sé de alguien que hace poco vió un ovni por estas tierras !!! Tal fué el mismísimo Rodolfo que se dejó llevar por el levante :)

Magnífica entrada, como siempre.

Un abrazo, amiga y compañera.

Anónimo dijo...

Te dije que no fueras a contar lo nuestro por ahí. Por cierto, ya es hora de que le eches a los migajones una poquita de coñá. Ah, y no te preocupes por la vecina chismosa, le acabo de enviar una ultrafrecuencia exógena que la dejará sorda de sus siete orejas por una temporada.

R.

María Dolores dijo...

Pues claro que sí que también son amores. Yo no lo he entedido muy bien del todo, pero no me ha dejado impasible y no veas he pensado en las cositas o personas que no tienen nada que ver en mi vida pero que de alguna manera me rozan y despiertan.

Mis vecinas ganan a las tuyas, te aseguro que catorce orejas por cada una.

Me ha encantado el inicio del comentario de buscador de buscadores.

Ya iba apeteciendo leer algo tuyo aunque en esto caso parezca venir del más allá.

Sigues tan ingeniosa y habilidosa como siempre.

Un beso y si ves a Rodolfo se lo puedes hacer extensivo si te parece.

Leerte sigue siendo un placer,

Loli.

Dialogotomía dijo...

Pues fíjate tú que durante todo el relato yo pensé que sería un lagarto y hasta le cogí cariño. Pero bueno, un extraterrestre con orejas de trompetilla, verdecito y gomoso tampoco está mal.

Tierno y original.
Me gustó.

Ana Manotas Cascos dijo...

Es preciosa Carmen y muy bien escrito, espero que siguas con la historia de Rodolfo.
Un abrazo