miércoles, 17 de septiembre de 2014

SANDALIAS NUEVAS


       Yo que soy adicta a los zapatos chinescos, me he comprado para mis vacaciones un par de sandalias buenas. No buenas de sentimientos, que a lo mejor sí, sino buenas de calidad; Color dorado perfecto, ni muy chillonas, ni muy demasiado huevo. La suela totalmente de piel, la tiras cosidas a mano, la hebilla antialérgica, lo que viene a ser un primor de sandalia.


En unos días, por mor de acostumbrarlas a mis pies, he hecho la cama y casi la he deshecho con ellas puestas, cerciorándome así de que en estas vacaciones, por muy largos que sean los caminos, sandalia y pie serán uno. Tan convencida estoy de ello que he asumido el atrevimiento de no echar ni una sola tirita en el neceser. Y además son tan fáciles de combinar que ya he previsto ponérmelas con el pirata de día y con el vestido azul de noche…

…Hoy ha amanecido lloviendo, y google me ha confirmado que será así para los próximos días, quizás este amago de otoño solo dure una semana, quizás solo dure lo que mis vacaciones. 

Llevo toda la mañana oyendo risas dentro de las cajas donde guardo las botas chinescas.

4 comentarios:

Pedro Estudillo dijo...

Jaja, no te apures, las sandalias no caducan. Quien ríe el último ríe mejor... Por cierto, los zapatos chinescos sí que caducan, así que se anden con ojito esas botas chuflonas.

Carmen dijo...

jajaja, Pedro, los zapatos chinescos, en los que he englobado cualquier zapato da igual la procedencia pero de importe menor a 10 euros, no me duran ni el final del verano. Tienes razón, fecha caducidad mes y medio.

Mooriposa dijo...

Ja...que simpática! :)

genialsiempre dijo...

Magnífico relato y además cambiando el género al que nos tenías acostumbrados. Me encanta